La reestructuración cognitiva es un procedimiento técnico por el cual las personas aprenden a cambiar algunas maneras de pensar distorsionadas que conducen a malestar emocional y frustración.
La piedra angular de la reestructuración cognitiva son los pensamientos
automáticos, un tipo de ideas que las personas tenemos
involuntariamente en muchas situaciones de nuestras vidas.
Justamente, estos pensamientos se llaman automáticos porque no hacemos
ningún esfuerzo para que se presenten, simplemente, ellos aparecen. Por
ejemplo, Silvia, quien padece de ansiedad severa, se encontraba en su
casa esperando la llegada de su hijo mayor cuando sonó el teléfono.
Silvia pensó: "tuvo un accidente". Inmediatamente sintió mucho miedo, su
corazón latía rápidamente y una desagradable sensación de opresión
recorría su estómago. Cuando levantó el teléfono, se encontró con que se
trataba de una amiga que sólo llamaba para saludarla.
Es posible que en el trajín de la vida, no siempre nos demos cuenta de
lo que estamos haciendo y menos aún lo que estamos pensando. Actuamos
por hábito y "automáticamente". Por eso, nuestros pensamientos
automáticos pueden pasar desapercibidos para nosotros. Lo que es muy
difícil que podamos pasar por alto son nuestras emociones. Por algo les
decimos sentimientos, es decir, que se sienten. Entonces, si queremos
identificar nuestros pensamientos automáticos, nuestros sentimientos nos
pueden servir de guía. Cada vez que tengamos algún sentimiento
negativo, como ansiedad, miedo, tristeza, enojo, podemos preguntarnos,
¿qué es lo que acabo de pensar?, ¿cuál es la idea que recién cruzó mi
cabeza?




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